«En una sociedad decreciente y decrecentista, todo está por hacer, por cuidar, por reconvertir, por inventar, por recuperar. En este sentido, el problema no será el empleo, ni siquiera en supuestos momentos transitorios. El problema, por desgracia, será el poder y los poderosos, que querrán gestionar el decrecimiento para perpetuar su dominio a costa de mayores cuotas de desigualdad, pobreza, opresión y exclusión.»
(entradilla del artículo «Trabajar poco y vivir mejor. Reflexiones sobre cuidados, empleos y decrecimiento«, págs, 34-36, Revista Ecologista, nº 65, verano 2010. Puedes descargar el artículo aquí: Trabajar_poco_65)
Tras releer el artículo, el tema de los cuidados, mejor dicho el tema de la gestión social y colectiva de los cuidados, está meramente esbozado, pero necesitaría una análisis y un enunciado de propuestas de acción más elaborado, tanto desde un punto de vista económico como político, en el que cabría intentar responder a preguntas como: ¿qué tipo de respuesta cabría ante la tendencia de salarización de los cuidados? ¿los cuidados debieran ubicarse en el amplio marco de los servicios sociales públicos? ¿los cuidados en tanto que concebidos como derecho subjetivo, cómo debiera plantearse su autogestión, y qué valor tendría en una sociedad emancipada? y ¿en qué sentido la gestión compartida y colectiva de los cuidados contribuye a la igualdad de géneros?

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